En el 2011 el Ayuntamiento de Barcelona, la Fundación Catalana Síndrome de Down y la fundación abertis pusieron en marcha el proyecto del Cooperante Vial, una iniciativa de educación vial, cuyos protagonistas eran jóvenes con Síndrome de Down o con discapacidad intelectual. Estos jóvenes acudían a la entrada de los colegios para observar y tomar nota sobre los hábitos en la movilidad de los estudiantes y de sus acompañantes (si los alumnos que iban a la escuela en bicicleta o patinete eran respetuosos con los peatones, si los que llegaban en coche tenían el cinturón de seguridad abrochado, si los que circulaban en moto llevaban casco, si los peatones cruzaban por los pasos cebra y respetaban los semáforos…). Periódicamente se analizaban los datos y se informaba a los colegios de las conductas que debían mejorarse para avanzar hacia una movilidad más segura. Tres escuelas del distrito barcelonés de Sarriá–Sant Gervasi fueron las elegidas para esta experiencia piloto: Dolors Monserdà, Sagrado Corazón de Sarriá y Orlandai.
En el 2013 se ha ampliado a cuatro el número de colegios que se han beneficiado de esta iniciativa. Al Dolors Monserdà y al Sagrado Corazón de Sarriá se le han sumado las escuelas Lys y Poeta Foix. Pero no sólo eso. La experiencia también se ha puesto en marcha en el distrito madrileño de Chamartín. En este caso, la fundación abertis ha contado, como socios, con el consistorio de la capital y la Fundación Síndrome de Down Madrid para prestar este servicio a los colegios Claret, Sagrado Corazón de Chamartín y Nuestra Señora del Recuerdo.
Para poder actuar como cooperantes viales, los jóvenes con Síndrome de Down o discapacidad intelectual han recibido una formación previa. Durante los primeros días han sido acompañados por tutores especializados. Con este proyecto no sólo se persigue mejorar la seguridad vial a la entrada de los colegios sino también la integración laboral de un colectivo con dificultades especiales para obtener un contrato de trabajo.